lunes, 21 de septiembre de 2009

EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS

“..Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora...
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas:
las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa....... .
Sin muchas golosinas en el paquete...
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas….
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí…. tengo prisa… por vivir con la intensidad, que solo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna, de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas, que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás..... "


Mensaje de Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño).

viernes, 12 de junio de 2009


Hemos comenzado a trabajar con dos grupos de narradores.
Uno de docentes en funciones y el otro de docentes recien recibidos que darán cuenta de su reciente aprendizaje y de sus ganas de comenzar a trabajar en una escuela.
Pronto podrán leer estos nuevos relatos.

Saludos

martes, 16 de diciembre de 2008

Un ejemplo a seguir: Centro Educativo Isauro Arancibia

Esta no es una narrativa pedagógica, pero me pareció muy enriquecedora. Aprendamos de esta experiencia, de su compromiso y de lo que significa ser docente. Si es posible repliquemos la experiencias.
Extraido de www.lavaca.org

Subido por Pablo Panosetti


Un escuela modelo en peligro
Lecciones de vida

anticopyrightSon 120 chicos que, en su mayoría, viven en las estaciones de trenes de Constitución, Once o Retiro. Están aprendiendo a leer y escribir en el Centro Educativo Isauro Arancibia . Su fundadora es Susana Reyes, una mujer que conoció los campos de concentración de la dictadura y sobrevivió para contarlo. Pero también para hacer algo. “Estos chicos son los desaparecidos de hoy”, dice con la seguridad de quien sabe de qué habla. Ahora, los decentes denuncian que las nuevas autoridades del área amenazan la continuidad del Centro y, especialmente, desconocen a la coordinadora, por lo que se han declarado en estado de alerta. Para dar cuenta de lo que están en juego, reproducimos a continuación la nota que sobre este Centro publicamos en la edición Nº 4 de Mu, nuestro periódico.
¿Qué trabajos conocen?”, preguntó Susana Reyes para comenzar a hablar con sus alumnos sobre el tema de la clase: el mundo laboral. La maestra dividió el pizarrón en dos para anotar las respuestas de los chicos. A la derecha pensaba colocar las tareas productivas y a la izquierda, las vinculadas con los servicios.
La primera respuesta la dio un varón: “Abrir puertas”, dijo. Y propuso que la anoten en la columna de la izquierda, con más dudas que certezas. Una adolescente embarazada agregó: “Pedir”. Y justificó que se trataba de un servicio porque “a la gente le gusta que le pidan”. La tercera respuesta fue aun más difícil de digerir. Un nene de 8 años la lanzó con naturalidad, sin ningún tipo de segundas intenciones:
-Chupar pijas.
-¿Eso es un trabajo? –reaccionó Reyes, como pudo.
-Sí, porque a mí me pagan.
La escena ocurrió hace un tiempo en la escuela Isauro Arancibia, que trabaja con chicos en situación de calle. Allí concurren a diario 140 alumnos de hasta 20 años que van en busca de los conocimientos propios de la escolarización primaria. Casi todos viven en la Estación Constitución, algunos llegan desde Villa Fiorito y unos pocos vienen de hogares de la zona, a los que llegaron tras experimentar la vida encerrados en un instituto de menores.
La escuela nació hace diez años, cuando le encomendaron a Reyes, desde la Dirección de Adultos y Adolescentes del Ministerio de Educación de la Ciudad, abrir un centro de alfabetización en la Central de Trabajadores Argentinos (cta) que tuviera como principales destinatarios a los integrantes del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos y de la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas. Convencida de la necesidad de trabajar en red, la maestra se conectó con el Servicio Paz y Justicia (serpaj), que ya contaba con un programa de operadores de calle para contener a los chicos que dormían en Constitución. Así, llegaron al centro de alfabetización los primeros adolescentes: Analía y Luis, que poco a poco fueron acercando a sus amigos.
La alfabetización comenzó a realizarse en la sala de reuniones que el actual diputado Claudio Lozano tenía en su despacho de la cta. Sobre su escritorio, las madres adolescentes cambiaban los pañales a sus hijos. “Tuvimos que comprar un corralito a los bebés para poder darles clases a los padres con cierta tranquilidad. Después de un tiempo conseguimos una madre solidaria para cuidarlos”, recuerda Reyes.
A medida que las clases se sucedían, un chico iba trayendo a otro y muy pronto el lugar quedó apretado de sisa. La cta improvisó un aula en la planta baja de su edificio. No obstante, el espacio siguió siendo insuficiente. Hubo una mudanza a las instalaciones del Movimiento de Ocupantes Inquilinos (moi), pero la cantidad de pibes que se acercaba no paraba de crecer y los maestros comenzaron a soñar con tener un edificio propio.
A esta altura, la escuela exclusivamente trabajaba con chicos que vivían a la intemperie. Las clases, como en todos los centros de alfabetización de adultos, duraban apenas dos horas diarias, pero para alumnos y docentes tenían gusto a poco: “Mientras avanzábamos con el proyecto, nos dimos cuenta de que la escuela les organiza la vida a los chicos. De marzo a diciembre son unos pibes, pero en el verano son otros. ¿Sabés las veces que me llamaron en enero para avisarme que la policía se había llevado a tal o que otro se había muerto? Por eso pensamos: si nosotros éramos los mismos maestros que los del resto de las escuelas, si ganábamos el mismo dinero y pertenecíamos al mismo sistema, ¿por qué estos chicos no podían recibir lo mismo que otros?”, relata Reyes.
Con pocas expectativas, los maestros presentaron un proyecto al Ministerio de Educación porteño que contemplaba la jornada completa. Y, para su sorpresa, cuando estaban haciendo trámites para transformarse en una fundación que les permitiera llevar adelante la idea, se enteraron de que la propuesta había sido aprobada. Desde este año, la jornada escolar es de 9 a 16 y, además de las materias básicas, los chicos cuentan con clases de educación física, teatro, video, computación, electricidad e inglés. “Buscamos un edificio propio, pero no lo conseguimos. Educación nos propuso funcionar en el Instituto de Formación Profesional de la uocra, que tenía espacio ocioso, y acá estamos”, señala Reyes con algo de resignación: “Seguimos pensando en convertirnos en una fundación. No queremos depender todo el tiempo del humor del funcionario de turno”.


El mundo al revés

De pronto, chilla la puerta del aula donde la maestra desgrana la historia. Un par de alumnos se asoman con una manzana en la mano. La docente interrumpe la conversación, levanta la cabeza y les recuerda:
-No se vayan, que hoy a la tarde tienen taller de electricidad.
-¡Bieeennnn! –grita uno de ellos y mira hacia el cielo. Luego, comienza a correr en redondo por uno de los pasillos. Parece el festejo de un gol.
“No sé de qué manera, pero el valor de la escuela se sigue transmitiendo en este país –se maravilla Reyes-; aun en casos como éstos, en los que por ahí los padres jamás la pisaron. Si a veces proponemos charlar sobre algo o mostrar un video, los pibes protestan y quieren tareas formales. ¿Sabés cómo cuidan sus carpetas para que no se manchen? Están orgullosos de ellas. Cuando se recibió la primera promoción, le entregamos diplomas. Al final del acto, los chicos me los devolvían. Me pedían que se los cuide mucho. Claro, ¿dónde los iban a guardar? ¿En Constitución?”.
Por momentos, la escuela parece el mundo al revés. Los alumnos no quieren irse: las clases son a sus vidas lo que el recreo es a cualquier otro colegio. Los que protestan, aunque parezca mentira, son adultos escolarizados. Una vecina, dueña de un comercio, encaró hace unos días a las maestras: “Hasta que vinieron estos chicos de la calle vivíamos tranquilos”, se quejó.
La mujer estaba indignada porque una naranja había explotado contra su ventana y, encima, se había convertido en el blanco de algún que otro insulto. Con la mejor voluntad, Reyes intentó hacer algo de docencia: “No son chicos de la calle, son de todos nosotros. Por ahí tienen 16 años y están en tercer grado, pero están aprendiendo ahora porque no pudieron hacerlo en su momento. Usted se queja porque están en la escuela. ¿Se da cuenta?” La señora no aceptaba razones, gritaba sin escuchar. Cansada, la docente la cortó en seco: “Mire, si estos pibes no vienen a la escuela, van a estar alrededor suyo”.
La vecina no es un caso aislado. Los maestros gestionaron pases libres de subterráneo para que sus alumnos puedan asistir a la cursada. Pero como por ahora tienen certificados provisorios, un policía decidió impedirle el paso a uno. El chico, que sentía la responsabilidad de llegar puntual a clase, se irritó y lo insultó. Y ante la impotencia, la novia –que estaba a su lado- le arrojó una piedra. La historia terminó así: el policía atrapó al pibe y lo aprisionó contra el piso. La novia, asustada, le entregó su bebé al policía a modo de garantía, para que le permitiera ir a buscar a sus maestros: ellos demostrarían que su novio no mentía. Cuando Reyes llegó a Constitución en su auxilio, el pibe aún estaba en el piso y el bebé en brazos del uniformado. “Hay una serie de complicidades sociales para que estos chicos no vayan a la escuela. La vecina no acepta el colegio enfrente de su local, el policía no lo deja viajar y así, el único camino que les queda es seguir en la calle”, denuncia la maestra.
El sistema educativo también parece alimentar este círculo vicioso. Su burocracia se encarga con frecuencia de poner uno y otro obstáculo en el camino. Las planillas que envía Educación, por ejemplo, exigen números de documentos de los alumnos o fechas de nacimiento, datos muchas veces inexistentes o desconocidos por los chicos. Si los maestros planifican una excursión, las autoridades educativas exigen autorizaciones firmadas por madres, padres, tutores o encargados. “No tienen en cuenta la realidad de estos chicos, que parecen adultos: desde los cinco años se generan su propio sustento. Todo el tiempo me hacen actuaciones por tener los registros incompletos. ¿Qué me están diciendo? Que no los deje venir a la escuela”, se indigna Reyes.


“No me dejen afuera”

Reyes comenzó alfabetizando en los años 70, mientras estudiaba en el Normal 9 de Corrientes y Callao. Tenía una compañera que vivía en un inquilinato (María Rosa Lincon, asesinada por la dictadura militar en lo que se conoció como la Masacre de Fátima) y empezó a acompañarla para enseñar a leer y a escribir a sus vecinos. Pronto se incorporó a una unidad básica alineada con Montoneros y, mientras estaba embarazada, fue secuestrada en junio de 1977 por un grupo de tareas. La llevaron al centro clandestino de detención llamado El Vesubio, en Camino de Cintura y General Paz, donde también trasladaron a su pareja. Estuvo desaparecida durante tres meses y luego recuperó la libertad. Pero nunca más tuvo noticias de su compañero. “Ser sobreviviente es un peso. Nunca te alcanza lo que hacés para justificar tu existencia”, confiesa mientras intenta vincular su trabajo actual con aquella militancia.
Cuando comenzó con este proyecto, Reyes iba a despertar a los chicos que dormían en la Estación para que no se perdieran las clases. “Los veía tirados, en los pasillos angostos y largos, y me hacían recordar a mis compañeros detenidos, cuando estaban engrillados en las cuchas”, cuenta mientras sus brazos dibujan en el aire la escenografía que describe. Después concluye: “Estos chicos son los desaparecidos de hoy: todos saben de su existencia pero nadie los ve”.
La impronta de Reyes se respira a cada paso en esta escuela bautizada con el nombre de Isauro Arancibia, un sindicalista docente tucumano que desapareció el 24 de marzo de 1976. Cuenta la historia que era un maestro pobre, que estaba en huelga porque no le pagaban y que iba descalzo porque no tenía ni para zapatos. El día del último golpe de Estado por fin recibió los salarios atrasados y lo primero que hizo fue ir a la zapatería. Esa misma noche lo fusiló un grupo de tareas y después... le robaron los zapatos. La clase inaugural de cada ciclo lectivo consiste en conocer el derrotero de este docente.
Pero ahora un maestro está dando clase de Matemática y escribe un problema sobre el pizarrón verde: “Julio Jorge López está desaparecido desde hace siete meses, ¿cuántos días hace que está desaparecido? ¿Cuántas horas?” Los chicos bajan sus cabezas y copian. En un silencio que aturde comienzan a resolver en sus carpetas. Los alumnos, cuentan los maestros, disfrutan mucho más del trabajo solitario que de la elaboración colectiva. “Tal vez –arriesga Reyes- estén cansados de pasar la vida en ranchadas y éste sea su único momento de intimidad, la única oportunidad para encontrarse con ellos mismos.”
En el aula abundan las gorras raperas, los tatuajes y las cabelleras teñidas de amarillo y rojo furioso. También sobresalen los teléfonos celulares y las zapatillas Nike. “Se los consiguen como pueden, y como saben”, dice la coordinadora con una mirada cómplice. “Lo hacen –agrega- por la necesidad de pertenecer, esas cosas son la tarjeta de entrada para esta sociedad. Es su manera de decir: ´No me dejen afuera´.”
Las puertas y los bancos están llenos de graffiti que pregonan amor y pasión. Y numerosas panzas embarazadas se desparraman en los pupitres. Las hay incipientes y también a punto de estallar. O, mejor dicho, de parir. En la planta baja del edificio funciona una improvisada guardería maternal que cobija a unos 20 bebés. “Al principio, los nenes estaban con sus madres, pero era imposible lograr que se concentraran y dar clase. Como Educación no nos manda maestra jardinera, una de nosotras los cuida mientras las madres estudian”, explica Nilda Rendo, otra de las docentes, que acaba de llegar a la improvisada guardería. Pero los cambios permanentes de adultos referentes no termina de dejar tranquilos a los nenes. Por eso, Milagros resuelve el problema de Matemática mientras le da la teta a Priscila, su hija de veinte meses.


Penitencias y conclusiones

La cursada necesariamente es familiar: clanes enteros concurren a la escuela. Y con demasiada frecuencia trasladan su cotidianidad a las aulas. Una mañana, los gritos desencajados paralizaron a docentes y alumnos. Un adolescente había encerrado a su pareja en el baño. “La molió a palos”, sintetiza Reyes. Los maestros llevaron el tema al debate en clase, con la expectativa de lograr la autodisciplina. Sin embargo, se encontraron –una vez más- con una sorpresa: “A los chicos no les parecía mal lo que pasó, decían que la chica se lo merecía porque había estado con otro, la acusaban de ´putita´. Ahí cortamos el debate, les dijimos que estaban haciendo lo mismo que la policía hacía con ellos”.
Las sanciones en la escuela Isauro Arancibia son distintas a las de cualquier institución: aquí no existen las suspensiones. “No podemos dejarlos afuera una vez más”, argumenta Reyes. “Cuando se produce un hecho de gravedad, lo que hacemos es que en vez de asistir a clase, van esas horas a reflexionar con las trabajadores sociales o las psicólogas que trabajan en la escuela hasta sacar conclusiones sobre lo que pasó.”
Uno de los últimos de los que atravesaron esta experiencia fue Fumanchú, un pibe que se ganó ese apodo el primer día de este ciclo lectivo. Y no precisamente por sus habilidades con la magia: el chico entró al aula con cierta arrogancia, fumando marihuana y con los ojos rojos. Por orden de los docentes tuvo que salir inmediatamente del salón. “No nos metemos con lo que los pibes hacen afuera. Pero está claro que en la escuela no se puede hacer lo mismo que en la calle. No es fácil. Acá han venido algunos armados porque, como ellos dicen, ´después de clase se tienen que ir a trabajar´. Nosotros les decimos que se cuiden, que la policía está esperando que pisen el palito para matarlos. No se trata de dar sermones morales, si no de entender la función de la escuela. A Fumanchú le explicamos que así, fumado, no había manera de aprovechar la clase. Ese día se fue, pero después volvió.”


Clases de amor

“Hola”, saluda casi sin modular un púber longilíneo, con tanta cara de nene como de dormido. Son las 11.30 y acaba de entrar al aula.
“¡Qué suerte! Llegaste para aprovechar media hora de la mañana. Ojalá la próxima puedas venir antes”, responde la maestra. Más tarde explicará: “Acá hay chicos que a la noche cartonean y se acuestan a las 5 de la mañana, les cuesta mucho cumplir con el horario, pero hacen el esfuerzo”.
Reyes repasa una y otra historia de sus alumnos. Confiesa que lo que más le cuesta superar son las situaciones de prostitución infantil. “Hoy ni siquiera les pagan, lo arreglan todo con un poco de paco”, dice y se explaya: “El otro día me dijeron: ´Mirá a esa nena –la hija de 5 años de una alumna que está muy dada vuelta- la están mandando...´.” La maestra reproduce literalmente la frase que escuchó y deja la oración inconclusa, como si no soportara terminarla. Un rato antes, había comentado que hace unos años atrás había querido investigar el tema y descubrió a los que le conseguían los clientes a uno de los chicos. Pero hoy, subraya, la actitud es otra: “Nuestra tarea termina en las paredes de la escuela. Les advertimos de los peligros, pero si nos metemos, después las represalias son contra ellos”.
Los ojos de la maestra se ponen vidriosos. Tiene que respirar hondo para continuar. Revela que está gestionando que los docentes también tengan asistencia y contención psicológica: en esta escuela las emociones fuertes se cuelan a cada rato. En los últimos tiempos, por ejemplo, fallecieron tres bebés que se enredaron con las frazadas que compartían con sus madres. Y el año pasado, mataron a Luis, el primer alumno de la Isauro Arancibia (su mujer todavía asiste a clase). Fue por un ajuste de cuentas, apenas había salido de la cárcel. “No tenemos ninguna fórmula para elaborar estas situaciones –reconoce-. Hacemos lo que podemos, para nosotros es como si se muriera un amigo”.
Los afectos que se tejen entre tizas y carpetas son intensos. En buena parte por la desolación exterior, pero también por el compromiso y la propuesta docente. No parece azaroso que las cartas de amor sean uno de los recursos escogidos por los maestros para llevar adelante el programa escolar. La correspondencia entre Malinche y Hernán Cortés se utiliza para hablar de la conquista de América y la de Mariano Moreno y María Guadalupe Cuenca se emplea para estudiar la independencia argentina. María del Pilar, la canción de Teresa Parodi que cuenta la historia de una mujer cuyo novio fue desaparecido, fue el disparador para la clase sobre el golpe de Estado.
Después de Matemática llega la clase de Ciencias Sociales. El profesor reparte unas impresiones de Internet que explican por qué se conmemora el Día del Trabajador. El texto advierte que los desocupados también deben sentirse comprendidos y que de ninguna manera debe llamarse a la jornada Día del Trabajo. La propuesta consiste en reunirse en pequeños grupos, leer en voz alta, y marcar las ideas principales. Un chico se hace el distraído para no leer. Se esconde dentro de la capucha de su buzo y el maestro lo caza al vuelo:
-¿Por qué no querés leer?
-Porque me da vergüenza –susurra el chico después de muchas evasivas.
-Es importante poder leer en voz alta para comunicarnos, para que podamos expresar lo que pensamos. ¿Cómo vas a hacer si le escribís una carta de amor a una chica que te gusta? –intenta motivarlo el maestro. El chico se sonroja, tira un cabezazo al aire mordiéndose los dientes, y comienza a leer.


Cumpleaños callejero

Una mañana del año pasado, Oscar llegó a clase con un pilón de tarjetas de cumpleaños. Tenían impresas el dibujo de Barney y la frase “Te invito a mi fiestita”. Con su desprolija letra, recién aprendida, había completado fecha, hora y lugar de la cita: “2 de mayo. 20 horas. Jol de Constitución”.
“Generalmente festejamos los cumpleaños en la escuela –explica Reyes-, pero él quería hacerlo en su lugar. Nos pareció muy bien, porque Constitución es para ellos el lugar del bardo. Nosotros buscamos resignificarlo. Ahora que comenzamos los talleres de radio, queremos que más adelante realicen ahí transmisiones abiertas para que los pibes digan lo que tienen para decir. También pensamos que pueden formar un equipo que represente a la Estación en el Campeonato de Fútbol Callejero.”
El día de su cumpleaños, Oscar faltó a clase. Los maestros pensaron que tal vez era porque estaba organizando su fiesta. Compraron una torta y a la noche fueron a visitarlo. Lo encontraron dormitando en una escalinata. “Lo despertamos y le preguntamos: ¿Y la fiesta?” El homenajeado se había olvidado. Pero se levantó de un salto y corrió a pedirle prestado a una verdulera dos cajones destartalados e improvisó una mesa. Consiguió vasos descartables en los bares de la Estación y unas mujeres que piden limosna aportaron gaseosas. Sus amigos se acercaron, formaron una ronda en torno suyo, y comenzaron a cantarle el Felíz Cumpleaños. El agasajado pidió en silencio tres deseos que jamás confesó, respiró hondo y sopló. Esperó que todos terminaran de aplaudir y gritó: “Los quiero mucho a todos”. Y a continuación, Oscar desentonó Usted, de Diego Torres: “No olvide que la quiero / no quiera que la olvide...”
La felicidad de Oscar no duró mucho. Un mes después, una mujer denunció que el chico intentó manosearla en un tren repleto. Los severos problemas de motricidad del chico convertían en improbable la teoría del abuso. Sin embargo, fue derivado por la justicia a la Unidad 20 del Borda. Las intensas gestiones de sus maestros y de los operadores de calle de Constitución permitieron que a fines del año pasado fuera trasladado a una escuela de oficios sobre la Ruta 6, camino a la La Pampa. Allí, ahora hornea pan para los poblados de la zona.
¿Cuál es la medida del éxito en esta escuela? Reyes contesta en nombre de una docena de maestros, una auxiliar y un puñado de profesores especiales: “Esto es como la utopía de Gelman, das dos pasos adelante y te alejás otros dos”, dice. Piensa un poco y agrega: “El solo hecho de venir cada mañana y ver que 120 pibes están 8 horas expresándose artísticamente, que expresan cariño, que acceden a un lugar que se merecen, eso ya es reconfortante. Después, aparte, tenés los chicos que se pueden integrar a algún proyecto productivo, como los que están elaborando alimentos en la cooperativa La Cacerola, que funciona en la Facultad de Filosofía y Letras”.
Sobre un papel afiche azul, a espaldas de Reyes, un montón de fotos muestran a los alumnos riendo a carcajadas con un paisaje serrano de fondo. Todos los años, la escuela prepara un viaje de fin de curso a Córdoba. Organizan festivales para recaudar fondos que les permitan solventar la aventura y una vez allí duermen en los hoteles de turismo social. Para los alumnos es una experiencia única: se bañan con agua caliente, duermen con sábanas almidonadas, les sirven la comida, van al cine y también a bailar. “La pasamos bárbaro –subraya-. Cuando viajan los chicos de clase media hacen un kilombo tremendo, pero como la vida de estos chicos ya es un kilombo, cuando encuentran un espacio con límites, amor y afecto se vuelven muy respetuosos. Una vez, una chica encontró un billete de cien pesos, vino y me dijo: `Susana, esto tiene que ser tuyo`. Y sí, se me había caído del bolsillo.”
De repente, se escucha una multitud de pasos cansados arrastrándose por los mosaicos. El barullo retumba en el hueco de la escalera y se hace difícil escuchar a Reyes. Ya no hay carpetas en los pupitres, se terminó el recreo. O, mejor dicho, la clase. Los alumnos, a pesar de sus deseos, deben volver a la calle.

viernes, 5 de diciembre de 2008

Secreto Profesional: ¿Secreto de confesión?

Corría el año 2005 y como sucedía desde hacía seis años, los profesores del espacio Proyectos, Orientación y Tutoría, teníamos que hacer nuestra planificación. El espacio de Tutoría (como se le llama comúnmente) aún es tierra de nadie, sin una clara definición de su encuadre ni definición curricular. Cada quien hace lo que quiere o lo que puede, con una diversidad aún mayor que en otros espacios, sobre todo entre los nuevos que se implementaron a propósito de la Ley Federal de Educación. Y la Escuela Técnica en la que se desarrolla la historia que les cuento no está ajena a tal situación. Los profesores de los 9º años de esta escuela, con la elaboración de un Plan Anual para el espacio habíamos logrado algunos mínimos acuerdos; por lo menos habíamos convenido en que se trabajarían tres ejes centrales: el Código de Convivencia Escolar, la Orientación para la elección del Polimodal y las Problemáticas Adolescentes. Eso sí, lo que sucedía al interior de cada una de las siete divisiones de 9º, nadie lo sabía con certeza. Bien dicen: cada maestrito con su librito.
En mi caso, mi formación como Psicopedagoga aportaba un elemento más, pues a la mirada docente le agregaba la mirada clínica. Y tal vez eso, especialmente en la situación que me propongo narrar, me “jugaba en contra”.
¿Por qué? Porque a mi modo de entender, este espacio debía ser el que brindara a los alumnos la contención que necesitaban para hacer frente a los embates de la vida, tanto escolar como extra escolar. Pero para los demás, esto era un espacio escolar, en el que debían trabajarse contenidos escolares, cosa que a mí me dejaba en soledad al momento de plantear una modalidad diferente de trabajo. Aún más, como se cuentan con pocas horas, y en general los profesores a cargo no tienen otro espacio frente a ese grupo de alumnos del cual son “tutores”, poco es lo que se proponen hacer en cuanto a profundizar en el conocimiento de las situaciones particulares de los estudiantes; más bien se conforman con ir, dar un tema específico como clase y nada más.
Mucho se habla sobre las problemáticas que debe enfrentar un adolescente, (un niño, al fin) de tan solo 14 ó 15 años. Y en la escuela estamos acostumbrados a ver que se trabaja sobre temas que suponemos son los que más “interesan” a los jóvenes por su edad, como pueden ser los cambios y la sexualidad en la adolescencia, las enfermedades de transmisión sexual, el alcoholismo, la drogadicción. Pero mayormente, son temas que impone el docente sin consenso de los alumnos, y en su tratamiento sobre abunda la información de tipo médica o, lo que es peor, “la moralina”... y esto a los chicos les entra por una oreja y les sale por la otra.
Yo buscaba una estrategia que me acercara más a los chicos, que me permitiera hacer algo de huella en ellos acerca de algunos de esos temas, para que no fuera en vano el haber pasado por ahí. Tratar de trabajar más desde las vivencias de ellos, para que se vean reflejados a sí mismos en las experiencias que contaran. Que pudieran verse involucrados en las situaciones.
A propósito de un video que vimos, se me ocurrió que la técnica que allí mostraban para la educación sexual, podía ser útil para trabajar otros temas. Y me lancé en mi cruzada contra el alcohol y las drogas.
Pero en el camino se me cruzó él.
Flaco, con los pantalones anchos flotando a su alrededor. Blanco, pálido, casi ceniciento. Y sus cabellos rubios siempre despeinados. Todo el tiempo haciendo bromas que desataban el alboroto en el aula. Se destacaba por lo diferente entre sus compañeros, no parecía de ahí. Por lo bajo mis colegas me susurraban: “así que en tu noveno está el hermano de Malena... (una joven artista que triunfaba en el país)”.
Yo ajena a toda su historia, había empezado con mis rondas de debate. Los chicos escribían sus preguntas en forma anónima sobre el tema del mes y después, las sacábamos al azar y ellos mismos debían ser quienes intentaran dar repuesta a la cuestión, contando situaciones que hubieran vivido o que conocieran por alguien muy cercano. Nada de traer monografías bajadas de Internet (como habían hecho el año anterior).
Todo lo que se hablara allí era confidencial, así que podían tomarse toda la libertad que quisieran para conversar sobre lo que les preocupara acerca del contenido. Ese era el pacto: nada de lo que contaran traspasaría el aula.
Y en una de esas, un día que él faltó, saltó el problema:
- Sabe, Profe, nosotros vimos que César sacaba unos porros de su bolsillo, allá en las gradas del patio... – comentaron.
- Sí, se vive drogando, Profe. Yo lo ví cuando fuimos a bailar, estaba tirado en el pasillo del boliche, volado por unas líneas- dijo otra de las chicas.
Traté de hablar con César en otras oportunidades, pero faltaba mucho a clases. Cuando lo logré, varias semanas después, esquivó el tema. Volvía una y otra vez a repetir que “estaba todo bien”, aunque hubiera preferido seguir en España, donde había vivido un tiempo con su madre. Esa era la mejor época de su vida. Ahora estaba “castigado” en esta ciudad.
A duras penas conseguí que viniera su tío, con quien vivía en ese tiempo. A su padre no logré contactar, pese a que vivía cerca de la escuela. Para su tío “estaba todo bien”, un poco rebelde, nada más.
- Un chico muy inteligente, mi sobrino, está trabajando en un ciber, porque sabe un montón sobre computadoras. A veces no logro que vuelva a la casa, pero como está ahí...
Intenté hacerle dar cuenta de que había algo que “no estaba tan bien” con César, que ese color ceniciento de su piel no era saludable, que debían estar más atentos a lo que andaba haciendo fuera de su casa durante tantas horas, y dando otros rodeos para no decir directamente lo que sabía pues pesaba sobre mí el pacto de confidencialidad que había hecho con sus compañeros.
¿Debí romperlo, tal vez? ¿Debí saltar por sobre la confianza que ellos habían depositado en mí? Porque se trataba de una situación grave en relación con este muchacho. Lo que ellos habían presenciado en relación con su compañero daba cuenta de un riesgo para la vida misma de él. Y a la vez, si daba a conocer los hechos tal como me los habían contado, ponía en riesgo a estos chicos. Estábamos en una época en la que se había judicializado en extremo la vida escolar y existía la posibilidad de que los involucraran en una situación judicial por tan solo haber explicitado que su compañero consumía drogas. Porque como había sucedido en otros casos hacía poco tiempo, podía iniciarse una demanda contra la escuela o alguno de sus miembros, dando intervención a la Justicia, llevando a los chicos y a sus familias a buscar abogados y presentarse en Tribunales para rendir cuentas de sus dichos, como si fueran “contra” su compañero y no a su favor.
¿Pudieron más mis propios miedos y mis limitaciones frente a un tema tan complicado? Aún hoy es así: me cuesta enfrentarme al problema de las drogas en los chicos. Pese a mi formación profesional, la drogadicción me supera, me paraliza y me siento muy vulnerable ante la situación. Tal vez por eso hice de este secreto profesional un “secreto de confesión”.
Mirando hacia atrás, pienso que ese tipo de estrategia que utilicé con mis alumnos ese año para trabajar estos temas tan conflictivos la volvería a repetir, porque sigo pensando que es una buena manera de acercarse a los chicos y que haga impacto en ellos, que los movilice a reconocerse como parte del problema. El secreto… no. Eso lo modificaría, buscaría otras formas, apelaría a otros recursos. Su confianza en mí debería poder ayudarlos a enfrentar lo que les pasa.
Nunca dije a su familia lo que sabía sobre César y las drogas.
Cuando volvimos de las vacaciones de invierno, él no regresó a clases.
Tiempo después, su madre llegó por la escuela averiguando cómo tenía que hacer para que rindiera libre el año. Se lo llevaba a vivir con ella en otra ciudad. ¿Con ella? Alguien me contó que últimamente, César entra y sale, vuelve y se escapa de los centros de recuperación para adictos.

Lic. Viviana Inés Soria Bussolini
Escuela Técnica – Santiago del Estero
Profesora de Proyectos, Orientación y Tutoría
Psicopedagoga

LAS MAREADAS

Idas y las Vueltas en la Educación

Los espacios

Desde el año 2001 según resolución Nº…. Nos consideran docentes “impactadas”. Como normalmente nos dicen “las de allá” (por nuestra escuela de origen) y no de “acá” (escuela donde en la actualidad prestamos nuestros servicios).
En esta escuela cobran un valor fundamental los espacios geográficos. Tal es su fuerza, que te identifican en tu rol docente, hasta el cargo que desempeñas o en que nivel trabajas. Entre estos podemos mencionar los siguientes:
Por zona: las de arriba, las de abajo.
Por Nivel: las del inicial, las del primario, las del medio o del terciario.
Por Ciclo: las del inicial, las del EGB 1, EGB 2, las de 7mo EGB 3, las del polimodal, las del comercial, las del profesorado.
Según dónde te desempeñes ocupas “tu espacio” ….muy confuso para unos, muy vivido para otros ¡si! un mundo aparte, mejor dicho, no un mundo sino “un todo en uno”.
Muchos comparan a esta institución con un monstruo, no solo por su tamaño, que ocupa tres cuadras, sino en sentido figurado porque es una institución que tiene todos los niveles (inicial, primario, medio, comercial nocturno y terciario) bajo el mismo techo.
Es tan grande y a la vez tan pequeña pues nos disputamos por algunos espacios ¿Cómo es esto? Somos tantos trabajando en esta escuela que literalmente faltan espacios físicos disponibles para desempeñar nuestras tareas docentes. A Tal punto es la falta de aulas disponibles que los días de talleres con los docentes (dos veces por semana) es un peregrinar buscando un sitio disponible. Comienza la tarea de “conquista”. El espacio vale “oro”. Quien llegue primero lo ocupa. Si te atrasas tu peregrinar comenzará: “¿esta libre el laboratorio?”- no! ¡La sala de tecnología?, ¿el bar?, ¿la sala de música?, ¿la biblioteca?, ¿la sala de profesores?....si llegaste tarde en ellas verás que hay docentes impartiendo clases.
¿Dónde nos quedamos?.....A sí que los días de taller son días de conquista. Salimos a recorrer “espacios” para encontrar un especio ¡aleluya si encontramos uno disponible! Ahí plantamos la bandera y mandamos mensajes de texto a los colegas para juntarnos a trabajar.
Pero tenemos esperanzas, somos docentes. El gobierno nos prometió construir tres aulas nuevas, eso sí ¡ya hace cuatro años que las esperamos! Y cada comienzo lectivo nos alegran con “ya comenzamos a edificar”
Si a esta hora no recorriste toda la escuela para tener un sitio de trabajo bueno, terminarás trabajando en la “ratonera” (un cuartito modificado de la antigua casa del rector) o en el “colectivo” (un ex baño de niñas modificado para aula… no es chiste)…o por último en el bar o….improvisas tu espacio. Así que, sino te apuras, terminarás, juntando algunas sillas en algún rincón.
¡Si!, los espacios geográficos son un bien muy caro.

¿Quiénes somos?


Con la ley federal dejamos de “pertenecer” a una escuela y según la resolución antes mencionada, emanada por el Consejo General de Educación, pasamos a otra escuela, otro nivel, otra zona. Según ésta sin perjuicio, “sin perjuicio para el docente”, decía… ¡en teoría!, ¡si! en teoría, la realidad muestra que perdimos nuestra “identidad docente”. No somos de allá, pero tampoco de acá. Trabajamos según las reglas de juego de acá (si le conviene o no al directivo).
Sos profesor en algunos casos, por ejemplo cuando debemos tomar examen en contra turno, “para no perjudicar las horas de clase”. En otras sos maestro cuando debes cumplir ciertas tareas como cuidar las puertas de entrada o salida entre otras cosas.
Trabajamos acá con el sueldo de allá o sea maestra escuela de origen, además se nos abona por allá, ¡nuestro pase fue hipotético!, en papeles o mejor dicho en medios papeles, pues se nos dio el pase, pero esta escuela donde hoy nos desempeñamos, se olvido de hacer nuestras tomas de posición. Por ende no figuramos en la planta permanente, sólo en los partes diarios y en la planilla de licencia. ¡en esta escuela no existimos!

“Sin perjuicio alguno”

¿Paradoja en la educación? Nos perjudicaron en varios aspectos:
· No existimos en el sistema, púes acá en donde trabajamos, por pertenecer la escuela a nivel terciario, no acostumbran a realizar las llamadas hojas de concepto, que nos exigen en nivel primario, donde pertenecen nuestros cargos “maestras de 7mo grado”. Estas hojas no solo te califican sino que te clasifican, en Santiago del Estero el nivel primario utiliza las mismas para puntuación, útil para ascenso de jerarquía o ingreso a la carrera. Así que por años estuvimos penando, notas tras notas para que se las confeccione. Cuando comenzaron a realizarla nos colocaron la calificación más baja. ¡¿Por qué?! Pegamos el grito en el cielo, según nos dijeron no estábamos capacitadas (a entender por capacitadas según el lineamiento de la Institución, actuar como “normalistas” con el currículo oculto de la misma) sin tener en cuenta que veníamos con puntajes sobresalientes y sin tener en cuenta, además, que en esta escuela tenemos horas de capacitación que cumplir. Bueno… ¿será que no nos adaptábamos a la cultura institucional de acá? ¿Nos castigaban por eso?...no sé aún).
Pero ahí no termina toda la historia la quisimos hacer por nuestra escuela de origen, ellos tampoco podían hacerla porque basándose en el Reglamento General de Escuelas, no podían hacer nuestras hojas de conceptos profesionales, a pesar de que figurábamos en el plantel. Eso se debía a que prestábamos servicios en “otra escuela”…¡una locura!….Y cada año que no presentamos las dichosas hojas de concepto nuestros puntajes bajan más de los que teníamos. Colegas que les toco ser una de las impactadas venían con 70 u 80 puntos. En la actualidad, después de ocho años su puntaje llega a 25 y sigue bajando. Algunas perdieron la posibilidad de ascender en la carrera docente a cargos directivos, a pesar de contar con 20 años de servicios, pues esos puestos fueron ocupados por docentes de menos antigüedad y con mayor puntaje, ¡si! ¡Viva la calidad educativa!….. Pero… ¿Para quién? ¿No era que no nos perjudicaría el ser impactadas? ¿O eso sólo era teoría?
La práctica dista mucho de la realidad. Por ejemplo, en el año que una colega se recibía de Licenciada Gestión Educativa. Su calificación en la hoja de concepto era de 36 puntos o se “buena” esto quiere decir que “es el que acusa satisfactoria preparación general(…) necesita sugerencias para orientar su tarea y rendir más”. Ah! ¿Y yo?…bueno…yo tenia deficiente. ¿Chiste? ¡No! ¡Ni ahí! Si te dan ganas de llorar…de la bronca.

¿Seguimos con la locura?

· El seguro de vida de la provincia nos pide que constemos la escuela a la que pertenecemos… ¿y a cuál pertenecemos nosotras? En teoría a la de allá, pero también a la de acá, ya que es acá dónde por más de ocho años prestamos servicios. Así que ¡ojo! ¡cuidado! No te quieras accidentar porque ¡seguro que no cobras el seguro! Porque no estas en tu lugar de trabajo....o sea allá.

· ¡Ni que hablar de nuestros horarios! , dejaron de ser las 25 hs del cargo para pasar a ser 27 y 30 horas cátedras. Ahí esta el chiste, las horas cátedras son más remunerativas que las del cargo pero… no se alegren…trabajamos 27 a 30 horas pero con la remuneración de un cargo de maestra de grado.

· Eso sin tomar en cuenta donde justificamos las licencias ¿acá o allá? o ¿en las dos? Sí, los primeros años fueron un caos. Que si correspondía, que no, hasta que se pusieron de acuerdo en las dos para no errarle.

La lista sería interminable de defectos. Fuimos malabaristas en este juego de “emparchar” pero a pesar de todo salimos invictas. ¡Aún seguimos en 7mo! Aunque la comunidad institucional parece no reconocerlo, nosotras sentimos que hemos crecido profesionalmente, como colegas, “maestras” dentro de “profesores” marcando bien esa diferencia. Trabajando con ellos, junto a ellos.
Aprendimos que a pesar de todo y contra todo, los docentes somos “Docentes” con mayúscula, porque somos los únicos que ponemos el pecho a las ocurrencias de unos cuantos. Tenemos que dar vida a las fantasías soñadas por otros. ¡Eso si!, creadores de sueños sin herramientas para crear ese ideal. Porque el presupuesto no alcanza. No pidas libros, que entrega el ministerio de educación porque a esta escuela, del centro, nunca llegan. Si son chicos de “plata”, los libros son para los chicos “pobres”…pero si nuestros chicos con los que trabajamos son pobres son los de “allá”, de la periferia, son los de allá, pero acá, en la escuela del centro.
Tuvimos que apechugarnos, comprando en las editoriales, regateando, en compra comunitaria o a crédito, para que todos puedan tener su libro. Algunas más ingeniosas hasta confeccionaron los suyos con Fotocopias para abaratar los costos.
¿Comedor? ¡No! El comedor no pidas, porque….¿Qué dirá la comunidad de la elite de la ciudad? ¡Acá no hace falta!, es más, una vez nos dijeron los docentes de esta escuela, “acá no hacemos asistencialismo” “somos profesionales de la educación” dijeron otros. Pero los alumnos que concurren son también los de allá. Ellos concurren días en contra turno, a veces sin nada en el estómago, muchas veces desmayándose en horas de clase.

Nuevos lineamientos

Hoy en día ya estamos adaptándonos a este ritmo. ¡No se preocupe!.... esta locura continua. Con la nueva Ley de Educación tendremos que nuevamente desandar lo recorrido. Volver a nivel primario, a nuestras escuelas de origen. En un lugar que ya no existe. Pues esas escuelas no cuentan en la actualidad con el espacio físico para contenernos, menos con esta carga horaria de 34 hs cátedra.
¿Están desorientados con lo que escuchan? Nosotras también. Hacemos la Argentina, hacemos la magia de enseñar. ¡Somos Docentes en cambio!..¿Hasta cuando?
Con este nuevo enfoque volvemos a no saber a donde pertenecemos... ¿Acá o allá? ¿Dónde estamos paradas? ¿En nivel primario, medio o terciario? ¿A que institución? ¿Qué ocurrirá con los espacios creados tales como idioma, tecnología, música, plástica, etc.? Si en nivel primario no hay presupuesto para esos espacios.
En aras de la “calidad educativa”, y según las últimas resoluciones del ministerio de educación, volvemos. Ahora son los chicos los que perderán su calidad porque nuestras escuelas de origen deben optar por una u otra área ya que el presupuesto no alcanza. Ni hablar de la infraestructura necesaria. Donde no se dispone de aulas, laboratorios de química ni de computación, a pesar que están las máquinas archivadas. ¿Iremos a dar clase en carpa en medio del patio? ¿O al anexo en una casa a una cuadra de la escuela? No se, son muchos los interrogantes que debemos resolver en la marcha.
¡Si! la calidad educativa llena la boca de los políticos de turno..políticas diseñadas en los “supuestos” no tan “supuestos” .
Seguiremos emparchando lo parchado ¿y cuidado que no se te salgan de las manos! Porque sino no estas capacitada para “los nuevos lineamientos pedagógicos” tendrás que re-reconvertirte u otra terminología nueva que traerá la nueva ley de educación.
Así que, si no cumplimos nuestro rol docente con las exigencias pertinentes ¿Tendremos el derecho de decir como dicen los que asumen cargos públicos: ¡¿ que Dios y la patria nos lo demanden?! Lavándonos las manos?…¡Pues no! ¡Somos docentes!¡Manos a la obra!.
“art. 158º Derógase la ley 5.804 y sus modificatorias, así como toda ley en materia educativa que se oponga a la presente”
Ley de educación provincial “Hacia una Educación de calidad para todos” Provincia de Santiago del Estero. Slogan oficial de campaña “sigamos creciendo”



Nilda Noemí García
Docente de 7º EGB 3
Escuela ¿Escuela? ¿Cuál?
¿Andrés Ferreira Nº 150 o ENS Dr. José B gorostiaga?
La historia lo dirá.


lunes, 24 de noviembre de 2008

“CUANDO EL JUEGO NOS ENVUELVE…: La práctica y la teoría dos caras de una misma moneda”

AUTOR: PROF. SONIA MARGARITA PAEZ.
OBSERVACIÓN: Profesora de Psicología y Ciencias de la Educación



Hoy, veintiséis de junio del año dos mil ocho, me toca cumplir el rol de docente documentalista, y al comenzar la jornada me dispuse a acomodar bien todos mis sentidos para capturar toda esta vivencia al máximo, además de disfrutarla con todos mis colegas Esta Jornada se lanza con el siguiente nombre: “UNA MIRADA A NUESTRAS PRÁCTICAS PEDAGÓGICAS”


Cuando inicia la jornada que se inscribe con el nombre “una mirada a nuestras prácticas pedagógicas” a las 1430hs. se observa una disposición muy buena de los docentes respecto a esta Jornada Institucional. Se dirigen a los presentes la Regente del nivel terciario para trazar mediante breves palabras la presentación de la jornada, dando a conocer la incorporación de un nuevo Programa del Nivel Terciario que es el Plan de Mejora Institucional, hace alusión a que todos estos Programas Nacionales en red con el CAIE que impactan a la Esc. Normal son potencialidades a aprovechar. Posteriormente la prof. Sylvia Sánchez Coordinadora del CAIE, comienza con la coordinación de las actividades que se desarrollarán y agradece a diferentes actores institucionales por ayudas brindadas: a los sres. Ordenanzas por la colaboración en el ordenamiento del espacio colocación de sillas y de todos los recursos tecnológicos que se utilizarían en la jornada, a los docentes que colaboran en el montaje instalación y manejo de los aparatos de amplificación del sonido y de los recursos tecnológicos, cañón, computadora, filmadora, maquina fotográfica, y enfatiza la importancia de la presencia de los docentes a esta Jornada, y agradece esta presencia
La temática a desarrollarse explicitada verbalmente tanto por la Coordinadora CAIE como en las diapositivas presentadas en la pantalla con el cañón proyector es :”Rol Docente-Virtudes del educador-y las Relaciones entre la Teoría y la Práctica”.LA COORDINADORA CAIE solicita a que alguno de los profesores presentes colabore con la lectura de un texto sobre el ROL DOCENTE EN LA ACTUALIDAD.
Se encuentran presente aproximadamente cien personas –docentes de los distintos niveles que incluye la Escuela Normal Sup. Rep. Del Ecuador-Se




realiza a continuación una actividad en la que se solicita a los docentes que se paren al lado de la silla y se dispara la pregunta ¿porque se dedican a la docencia? algunos responden que por vocación, otros porque les gusta estar cerca de los niños, de los jóvenes , otros porque les gusta, porque les gusta ser maestra, por amor al prójimo, y a los chicos, porque es un privilegio ser formador, porque nos permite vivir dignamente, porque le gusta la geografía y le gusta transmitírsela a los chicos. Antes del lanzamiento de esta actividad la Coordinadora del CAIE presenta a su compañera que también coordinará la jornada Prof. Susana de Stanley Prof. de Educ. Física. La prof. de Educ. Física Susana es quien anima esta técnica pasando una pelota de goma a cada uno de los docentes que deben ir respondiendo. Finaliza el juego y la prof. coordinadora de CAIE Sylvia, acota que de acuerdo a las diversas respuestas, se deduce que los docentes de este institución disfrutan de su elección de ser docentes.
A continuación la prof. Susana de Stanley les indica que realizarán otro juego, en el otro extremo de la galería. A las 1457 hs. Los profesores se desplazan por la galería participando de un técnica de dinámica grupal,”capturando mensajes” se observa que están muy entusiasmados con la actividad. Solo algunos profesores se encuentran parados a los costados de la galería, en actitud de espectadores observando al resto de sus colegas.( algunos de ellos comentan “ esto es una estupidez”,”no estamos para este training”,”no me animo porque soy muy estructurado”, este ultimo fue una expresión de varios de los que no se integraban)
El profesor Eduardo Campos filma toda la actividad. Se encuentran presentes docentes de todos los niveles de la Institución (inicial, EGB 1 y 2, medio y terciario) , como así también autoridades de la misma( Rectora, Vice-Rectora, Regente del nivel terciario, Reg. Y Vice-regente de EGB 1 y2 Asesora pedagógica).
Luego de la mencionada actividad (juego-caminata, armar trencito entre docentes).
los docentes se reúnen en diferentes aulas para trabajar con la temática asignada (las virtudes del educador, con una ficha guía.
En el grupo N°1 se encuentran reunidos trabajando muy apagados, mientras toman mate.
En el grupo N°2 también toman mate pero animadamente, se observa en sus rostros, opinan comentan y participan mientras la prof. Edid de Terrera comenta una experiencia pedagógica..Hablan todas y todas quieren participar.
En el grupo N°3 , se encuentran trabajando silenciosamente.
El grupo N°4 trabajan profesores y preceptores y alumnos del Nivel terciario., comentan experiencias, intercambian opiniones.
En el grupo N° 5 trabaja también intercambiando ideas
En el grupo N° 6 algunos docentes parecen desconcertados, se nota a través de sus rostros.
En el grupo N° 7 En el, los comentario se monopolizan entre algunos a docentes , mientras otros miran, escuchan y asienten con la cabeza .La Vice-Rectora comenta una experiencia vivida por ella en el curso , es una experiencia divertida que motiva a los participantes a reírse y desestructurarse.
Luego se reúnen los grupos en la galería conformando un círculo para la puesta en común. Algunos testimonios que voy recogiendo mientras me paseo por cerca de los participantes son los siguientes:”precioso ameno, lindo, interesante el análisis de los textos, algo diferente, nos movilizó a todos”…”Muy dinámico, muy lindo”
A las 17 hs. Los docentes finalizaron con la última actividad prevista sobre la consigna: leer el texto: “La Teoría y la Práctica “de Ruth Harf, y a partir de la lectura expresar en una frase, en una conclusión, la reflexión obtenida. Se les entrega un papel afiche y marcador a cada grupo para que también la escriban y grafiquen si desean sus ideas. Los docentes reunidos para la puesta en común realizan un circulo grande en la galería de la escuela y comienzan a exponer sus producciones, no solo exponen sino que además expresan sus reflexiones a acerca de la importancia sobre las relaciones entre la Teoría y la práctica. La que se destaca de todo, esto es, que quienes opinan son docentes de áreas (por ejemplo Educ. Física) consideradas como que no se interesan por la relación Teoría y práctica (esto en el imaginario y estereotipos o representaciones que en oportunidades nos creamos de los otros).Un alumno residente del prof. de psicología opinan que el error en el que los docentes incurren habitualmente es el de enseñar y tratar de aplicar teorías como las de Piaget, Vigotsky, Ausubel, descuidando la Teoría por ejemplo de Paulo Freire y que en muchos casos desconocidas por los docentes.
Finalmente la prof. Yaquelín Lopez, lee una frase a modo de reflexión y de despedida: de Celestín Freinet :
No podéis preparar a vuestros alumnos para que
construyan mañana el mundo de sus sueños,
si vosotros no creéis en esos sueños
;
No podéis prepararles para la vida si no creéis en ello;
No podéis mostrar el camino, si os habéis sentado, cansados y
desalentados en la encrucijada de los caminos”
Luego saluda y agradece a todos los docentes su presencia y participación.

PARTICIPAME Y APRENDERÉ:

PROFESORA de Psicología y Ciencias de la Educación ,de la Esc. Normal de Frías.—Su relato fue seleccionado entre otros, producidos en los pequeños colectivos de narradores por lo que viajó al Ateneo de Jujuy (cierre de línea sobre narrativas) como docente narradora.

En esta instancia de innovaciones pedagógicas, hoy miércoles dieciocho de junio de dos mil ocho, tengo la grata oportunidad de asumir el rol de observadora y documentalista de la propuesta pedagógica del taller de Técnicas y Dinámicas de animación grupal, correspondiente al Proyecto de Mejora Institucional de la Esc. Normal Sup. Rep. del Ecuador de la ciudad de Frías ,Sgo. del Estero .Mientras miro ese despliegue de docentes y alumnas en esa sala me doy cuenta que no me siento nerviosa, ni incómoda ,ya que es una experiencia más que comparto con mis colegas y también con mis alumnos del profesorado con quienes mantengo una excelente relación afectiva, amistosa y profesional.
A medida que cada docente y alumno ingresa a la sala del CAIE las docentes que conformamos este equipo de trabajo, entregan a cada uno de los participantes una carpeta con la agenda de trabajo. a cada uno de los presentes .Cuando la mayoría ingresa , inicia el taller con las palabras de bienvenida de la Regente del Nivel terciario, la profesora Aída, quien realiza una buena introducción acerca de la temática del taller, continuando con el desarrollo de esta propuesta la Coordinadora general del Plan de Mejora Institucional ,la Profesora Mabel, enfatiza el compromiso de participación de cada uno de los actores institucionales y anima a acompañar este proyecto a lo largo de este año ya que su objetivo final es fortalecer a la institución impactando en las prácticas y en la posibilidad de aplicar la tecnología en el aula

En este momento nos encontramos todos expectantes y ansiosos por descubrir lo nuevo lo que implica el llamado a la acción, eso nuevo que ansiamos vivenciar y descubrir a partir de lo que las profesoras animadoras han preparado para este taller. Una de ellas, la Profesora Coordinadora del CAIE, Sylvia presenta a su compañera de trabajo Prof. de Educación Física Susana manifestando un sincero afecto y placer por trabajar juntas en esta oportunidad, explica que ambas animarán este taller y pondrán en juego técnicas para sensibilizar y acomodar al grupo de participantes a fin de que trabajen relajados y en un clima de alegría.
Para iniciar con lo programado la prof. de educación física Susana, invita a formar un circulo humano entre todos los participantes y dispara la propuesta de elegir a un par con el que se conformará una pareja, se miran uno con otros sonríen, primero dudan algunos, otros señalan y se aproximan rápidamente al par elegido con quien deben interactuar, conversar y conocerse un poco más. Mientras tanto yo soy la única persona sentada y que esta realizando una actividad distinta la de observar y documentar, algunos colegas y alumnos que sonríen y me dirigen una mirada cómplice. Durante un lapso de cinco minutos los participantes intercambian datos personales y comunican en voz baja lo que desean expresar al participante que les tocó como pareja., es notable el interés de todos por contar lo que consideran más importante, tratando de sintetizar sus ideas en pocas oraciones. Cumplido el tiempo indicado por la Profesora Susana, cada uno de los miembros da a conocer al gran grupo lo que recuerda de lo que le comentó su compañero o compañera; se instala un momento de risas, sorpresas, expresiones novedosas y cargadas de humor, breves anécdotas y comentarios subjetivos agregados, y a veces hasta disparatados que nos divierten a todos. Me doy cuenta que esta instancia del taller pasó muy rápidamente, ya no coordinaba mi motricidad fina para escribir tanto de lo que acontecía. En ocasiones me apartaba de mi rol de observadora deseando intervenir opinando y participando de las actividades, pero buscaba luego concentrarme para documentar y que nada pudiera escapar a mi registro.
Advierto que esta técnica colaboró para lograr con un trabajo entretenido y relajado; duró aproximadamente treinta minutos.
Sin perder la sonrisa consecuente de los resultados de esta estrategia rompe-hielo; la profesora Sylvia inicia el abordaje teórico a través de un torbellino de ideas, que lleva a la comparación y definición de los conceptos de grupo, equipo y trabajo cooperativo. Se escriben, entonces, en el pizarrón las ideas que surgen de los participantes del taller, que en su mayoría levanta la voz para hacerse escuchar y expresar su pensamiento. Se advierte un gran riqueza de saberes previos de docentes y alumnos puestos de manifiesto en esta actividad. Luego en un trabajo asociativo y completo se relacionan todos los conceptos enunciados, con la guía de la profesora Sylvia quién demuestra destreza en el desarrollo de la técnica como así también gran dominio específico y científico de los contenidos expuestos. Se muestra en pantalla, un esquema explicativo de estos temas, estéticamente construido en power point, otra presentación más sofisticada -con un cañón proyector-
La representación gráfica del trabajo cooperativo se ejecuta mediante una técnica lúdica: la profesora Sylvia invita a los integrantes del taller a participar de la misma, se eligen tres personas (dos profesoras y un profesor) y la consigna es que de uno por vez intenten trasladar una piedra utilizando un solo dedo, en los tres casos les resultó imposible, aunque grande fue nuestra sorpresa , en un instante en que una de las docentes participantes casi logra cumplir con la consigna , lo cual nos hace reír a todos como si fuese un booper extra. Sin embargo frente a la nueva consigna de que realicen esta tarea los tres juntos, si pudieron lograrlo. Esta experiencia conduce a la reflexión, es decir, el mensaje de la “piedra” se relaciona con la conceptualización del trabajo en equipo cooperativo, que facilita y favorece notoriamente el aprendizaje. En relación con la necesidad de incorporar estas prácticas lúdicas, por medio de estas técnicas y dinámicas en el aula se presenta la frase de Benjamín Franklyn que expresa.”Háblame y quizás te escuche, enséñame y quizás lo recuerde, particípame y aprenderé”, la que es reflexionada y que abre el comentario entre los miembros del taller, mientras es proyectada en la pantalla, observo una lectura profunda y analítica sobre esta frase ya que con la expresión de sus rostros mis colegas y alumnos certifican la veracidad de su contenido.
Llega el momento del relax y esparcimiento, se realiza el catering que consiste en café con facturitas, en el cual intercambiamos amenamente opiniones y comentarios ajenos a temáticas escolares.
Al cabo de quince minutos, se pone en práctica una técnica para división de grupos llamada “los pingüinos”, vuelve a despertarse el interés y la curiosidad general por saber en que consiste. La profesora Susana les indica a los participantes que deben hacer de cuenta de que son pingüinos y tienen que pararse en pedazos de hielo, para ello coloca en el piso hojas de diario que representan los témpanos de hielo. La consigna es pararse en un trozo de hielo, luego recorrer la sala sin pisarlos ya que los pingüinos nadan en busca de alimentos, mientras tanto las docentes que guían la técnica, recolectan trozos de hielo de modo que cada vez queden menos y cuando la profesora de Educ. Física Susana da la orden, se reúnen varios participantes sobre un témpano formándose de esta manera un grupo espontáneo de trabajo, algunos desplazándose a mayor velocidad que otros. Estoy atendiendo a mi rol de documentalista, mirando y admirando esta experiencia sin perder de vista rasgos importantes.
La música de fondo mientras duró la técnica, fueron risas, carcajadas, bromas, y risas espontáneas. Finalmente como quedaron siete témpanos se conformaron siete grupos.
Cada grupo de participantes, recibe un dossier que contiene técnicas grupales diversas, de las cuales tienen que elegir dos, para luego explicarlas al gran grupo. Para escuchar la nueva consigna de trabajo, vuelve a imperar el silencio de la sala .Disponen de cinco minutos para leerlas, cinco para explicarlas al interior del grupo pequeño y cinco minutos para socializarlas. Una vez cumplido el tiempo la profesora Sylvia pregunta quien desea comentar las técnicas leídas, varios participantes levantan la mano .La profesora Ida Susana es la primera en socializar las técnicas de su grupo explica la técnica de la “Telaraña” , manifestando que consiste en realizar un círculo con todos los participantes , uno de ellos toma una punta del ovillo de hilo y se presenta dando a conocer su nombre ,procedencia, roles que cumple , grado de interés por la actividad, luego lanza el ovillo a otro participante , reiterándose la acción sucesivamente hasta que queda formadas una especie de telaraña y todos así logran conocerse. La escuchamos con atención y algunos asentimos dando cuenta de que la técnica nos resulta familiar La profesora Mabel hace lo propio con la técnica “lluvia de ideas” ,que representa un tipo de interacción grupal que alienta la libre presentación de las ideas poniendo en común los conocimientos que cada participante tenga sobre un tema o contenido, llegándose luego a una conclusión o acuerdo .Continuando con esta interesante rueda de explicación de técnicas y pasando a otro grupo, la profesora Roxana socializa la dinámica de las técnicas “Concurso de proyectos” y “Juicio con jurados”, comentando que las pone en práctica en algunos espacios curriculares que ella dicta. Recuerdo en este momento que cierta vez la apliqué con mis alumnos de la secundaria y me dio excelentes resultados.
Pasada ya la hora en que debía finalizar el taller, la profesora Sylvia explica la consigna de la propuesta evaluativa a través de un trabajo de campo que debe concretarse, para presentar las producciones en el próximo encuentro de realización de este taller. Advierto algunos signos de cansancio en los participantes. La tarea de trabajo de campo indica la profesora Sylvia, deberá ser elaborada y puesta en práctica a través de la conformación de parejas pedagógicas., decisión que queda a cargo de los participantes, en caso de trabajar docente con docente, docente con alumno del terciario que participa del taller, docente con personal de gestión, la misma consiste en una micro-experiencia en la que diseñarán una clase incorporando técnicas y dinámicas grupales cuyo contenido será elegido libremente, para luego trasladarla a la práctica , en donde un miembro de la pareja llevará a cabo la mediación de dicho contenido y el otro documentará lo que observe a través de un relato, agregando fotografías, o teniendo la posibilidad de filmar dicha experiencia de mediación. Luego deberán tener una instancia para co-evaluarse y sacar conclusiones de logros, debilidades y dificultades que surgieron en este trabajo. También aclara la profesora Sylvia que se encuentran abiertas desde el CAIE las tutorías para el acompañamiento de esta actividad y comunica los días y horarios respectivos.
Por ultimo la profesora Susana registra el nombre de los integrantes de cada pareja que se anotan para llevar a cabo la propuesta de Trabajo de campo. Satisfechos con esta propuesta dinámica e innovadora que requiere la puesta en práctica del Proyecto de Mejora Institucional y contenta por la finalización de las tareas asignadas nos retiramos del salón de trabajo.
Personalmente experimento inquietud por saber como realicé mi trabajo; estoy plenamente dispuesta a recibir y aceptar todas las advertencias, correcciones y sugerencias que consideren pertinente hacerme, a fin de mejorar esta importantísima tarea que me invitaron a realizar para la cual intento perfeccionarme gradualmente ya que me fortalece profesionalmente y me gratifica y estoy convencida que aportará para optimizar el despliegue de mi rol docente.


PROFESORA ANA BEATRIZ CARRIZO DE GONZALEZ